"Aunque talvez
no tendría ni 3 años, recuerdo claramente correr escaleras
abajo, dejando atrás nuestro apartamento, para llegar
al de mi Abuela, en el piso principal de su casa de
dos familias, para rogarle me cocinara uno de sus desayunos
maravillosos.
"La cocina de la Abuela era un lugar
encantado. No había un solo instante en el que algo
no se estaba cocinando en la estufa. Bacalao sumergido
en agua en el fregadero, mientras una olla de habichuelas
hervía al ritmo de un pilón aplastando ajos. Mi tio
y su familia vivían al doblar de la esquina y disfrutaban
de la comida de la Abuela tanto como nosotros. Solo
tengo que cerrar los ojos, y veo a mi Abuela, su cabello
largo, su bellísima mesa de comedor vestida de fiesta
con su mantel blanco, coronada con los magníficos platos
del desayuno del domingo.
"Veníamos de la misa a encontrar inmensos
platos con chorizos, plátanos dulce y huevos "vestidos
de toreros", llamados así, porque sus bordes dorados
son similares al borde de los jackets de un matador.
Lonjas de pan caliente completaban el desayuno, y el
aroma a café con leche perfumaba el aire. Conversaciones
alegres llenaban la casa y la hermosa sonrisa de la
Abuela iluminaba el comedor, al tiempo que ella observaba
a su familia disfrutando de los manjares que preparaba
con amor.
"En el verano, visitábamos mi Abuela
materna Mamá Clotilde en Puerto Rico. Su casa era tan
mágica como la de todas las personas que viven para
cocinar y compartir. Sembraba todas sus hierbas, y habichuelas,
y tenía un montón de gallinas. En su patio lleno de
árboles de bananas, mangos y aguacates--algunos del
tamaño de una bola de fútbol Americano, casi todo lo
necesario para el desayuno, almuerzo o cena se encontraba.
"La cocina de Mamá Clotilde era tan
activa como la de la Abuela. Comenzaba las habichuelas
temprano en la mañana y a eso de la 1 de la tarde la
mesa estaba lista, con arroz blanco, habichuelas rojas
con papas y un pollo frito delicioso ,o una bella ensalada
de bacalao--bacalao con papas sazonado con aceite de
oliva y limón.
"En esos días, yo pensaba que todo
el mundo hablaba Español, y que todo el mundo comía
tan bien como nosotros! Al ir creciendo y conociendo
mas Latinos, me dí cuenta que esta celebración de la
vida y la familia a través de la comida era verdaderamente
una experiencia que todos teníamos en común. Compartimos
raíces profundas con Europa, además de ser una cultura
que refleja influencias Africanas, y una religión común.
Nada refleja estos lazos en común como nuestra comida,
y nadie es tan apasionada con ella como yo.
"La gente generalmente me pregunta
donde aprendí a cocinar. Ya adulta, ingresé al French
Culinary Institute en Manhattan para aprender las técnicas
clásicas de chefs con experiencia, pero aprendí a cocinar
de mi Mamá y mi Abuela. Agradezco la experiencia que
adquirí en el FCI, pero los días pasados en las cocinas
de mi familia me dieron una lección incomparable sobre
la comida que viene del corazón.
"Me parece divertido que, mientras
asistía al FCI-bastión de la cocina tradicional Francesa--la
comida tradicional Puertorriqueña, que preparaba diariamente
para el almuerzo, era siempre un éxito. Al poco tiempo,
mis instructores pasaban por mi estación a la hora del
almuerzo, para ver que sorpresa--Pasteles, Mariscada
en Salsa Verde o Paella a la Valenciana- traía entre
manos ese día. Estas comidas cantan, y seducieron a
instructores y estudiantes por igual.
"Los Latino-Americanos son el grupo
minoritario de mayor crecimiento en los Estados Unidos
y se predice que este número aumentará en un 35% en
los próximos años. Sin embargo, el resto de América
conoce muy poco de nuestras comidas regionales (lo mismo
pasa con otras cocinas en este país. La "Cocina Francesa"
era antes sinónimo de coq au vin o pate, antes de que
los Americanos comenzaran a viajar a Francia y antes
que los chefs Franceses comenzaran a llegar a nuestras
costas).
"Casi todo el mundo sabe lo que Paella
o Chorizo significa, pero palabras como yautía, malanga
o morcilla dejan a la gente confundidas. Pero los días
en el que la comida hispana significaba tacos y habichuelas
refritas estan contados.
"De hecho, al público sentirse mas
atraído por la comida de España, Latinoamérica y la
de las islas, el término "comida hispana" simplemente
no es suficiente. Estoy escribiendo este libro principalmente
para compartir estas recetas con ustedes, pero también
para aclarar confusiones, como las de mi amiga Roseanne.
Después de encontrármela en la calle recientemente,
la invité a mi casa a cenar, y asi conversar sobre los
viejos tiempos. Cuando le pregunté que prefería que
le cocinara, respondió sin titubear "comida hispana"!
"Le preparé una comida Española maravillosa,
un menú que estaba segura le iba a encantar: Mejillones
Rellenos, Pollo con Hongos, y Arroz con Azafrán. Me
miró sorprendida y dijo: "Pensé que íbamos a comer comida
hispana, o sea, arroz con habichuelas y chuletas de
puerco, como lo hacía tu Mamá!". La mayor parte de la
atracción que siente el no-hispano por nuestra comida
es por la comida típica, la comida del alma, los platos
simples y placenteros que mi amiga recuerda de tantos
años atras.
"Este libro esta colmado de esos tesoros,
y no solo de Puerto Rico y España, pero de Cuba, Santo
Domingo, América Central y América del Sur. Cada país
tiene su comida propia, y es un placer para mi traer
esos platos a ustedes, y mostrarles la diversidad de
la cocina de estos países. La fascinación por la cocina
Latina esta creciendo y veo evidencia de esto por todos
lados. Ya no es necesario para mi el viajar a la Marketa
de la calle Essex en el bajo Manhattan, o al mercado
de la calle 125 en El Barrio, como cuando era niña.
"Al igual que la cultura y la música Latina, la comida
Latina ha llegado a todos los mercados. Usted puede
entrar a cualquier supermercado moderno y encontrará
algunas de las comidas de mi niñez. Estoy segura no
tendrá problemas localizando los ingredientes necesarios
para cocinar las recetas de mi libro, pero les sugiero
alternativas siempre que es posible, por si acaso.
"Nosotros los Latinoamericanos somos
gente apasionada. Somos conocidos por nuestra música,
danza, herencia y principalmente por nuestra comida.
Podemos crear poesía, sobre su aroma embrujante, colores
y texturas.Hasta que lleguemos a conocernos personalmente
y yo pueda cocinar para usted, le invito a disfrutar
de esta colección de memorias y recetas. Eliga una o
dos recetas que le parezcan particularmente buenas y
prepárelas el próximo día que tenga a su familia y amigos
juntos."

Brooklyn, 2005 |